La Federación Salud Mental Andalucía reclama que cuidar la salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes sea un compromiso de toda la sociedad. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el10 de octubre, se pide reforzar la prevención, garantizar el acceso a la atención y construir comunidades que escuchen y acompañen.
Bajo el lema «Haz match con tu salud mental», elegido por el movimiento asociativo SALUD MENTAL ESPAÑA, la campaña pone el foco en el bienestar emocional y psicosocial de la infancia, la adolescencia y la juventud. También reivindica que sus opiniones cuenten en las decisiones que afectan a sus vidas.
La salud mental de la infancia y la adolescencia en Andalucía
Según el informe Estado de salud y hábitos de vida[i], publicado por el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía en septiembre de 2025, las Unidades de Salud Mental Comunitaria atendieron a 65.915 personas menores de 19 años en 2024, un 2 % más que en 2023 y un 46,5 % más que en 2018. Son cifras de actividad asistencial, no una estimación de cuántas personas tienen problemas de salud mental.
La publicación también recoge resultados del estudio HBSC 2022 sobre población andaluza de entre 11 y 18 años: el 18,6 % declaró haberse sentido muy triste durante la última semana y el 11,5 % afirmó haberse sentido en soledad la mayor parte del tiempo durante el último año. Estas respuestas describen experiencias de tristeza y soledad; no equivalen a diagnósticos clínicos.
Las diferencias económicas también se reflejan en el bienestar: el 30,9 % de adolescentes de familias con baja capacidad adquisitiva había sentido bastante, mucha o muchísima soledad durante la última semana, 11 puntos porcentuales más que quienes pertenecían a familias con mayor capacidad adquisitiva.
Para la Federación, estos datos deben servir para conocer mejor las necesidades de la infancia y la adolescencia y acercar los apoyos a quienes encuentran más dificultades para recibirlos.
Escuchar también es actuar
Salud Mental Andalucía pide reforzar los servicios y la formación de profesionales de la salud, la educación y otros ámbitos que trabajan con población joven. Reclama protocolos y herramientas claras para detectar situaciones de riesgo, prevenir las autolesiones y la conducta suicida y facilitar el acceso a atención especializada.
Para que la ayuda llegue a tiempo, centros educativos, servicios sanitarios, administraciones, entidades sociales y familias deben trabajar de forma coordinada. El acompañamiento debe mantenerse también después de una crisis.
La Federación defiende que las personas jóvenes y quienes tienen experiencia propia en salud mental participen en el diseño y la evaluación de estos apoyos. Su participación debe tener un efecto real en las decisiones y contribuir a crear espacios seguros, inclusivos y libres de estigma y discriminación.
«A veces, lo más difícil para una persona joven es decir que no está bien. Cuando reúne el valor para contarlo, tenemos que estar ahí: escucharla sin juzgar, tomar en serio lo que le ocurre y ofrecerle ayuda a tiempo. Ninguna persona joven debería sentir que tiene que resolver su sufrimiento en soledad», señala Manuel Movilla, presidente de Salud Mental Andalucía.
Educación emocional y detección temprana
En el ámbito educativo, la entidad propone incorporar una asignatura de educación emocional adaptada a cada etapa, que ayude a reconocer y expresar emociones, cuidar las relaciones, resolver conflictos y pedir ayuda. Esta formación debe promover el autoconocimiento, la empatía, el pensamiento crítico y el apoyo mutuo.
También reclama mejorar la detección temprana sin atribuir diagnósticos de forma precipitada ni restar importancia al malestar. Para ello, quienes conviven y trabajan con niñas, niños y adolescentes necesitan formación para reconocer cuándo hace falta una valoración profesional y saber dónde acudir.
Andalucía cuenta con el I Plan Estratégico de Salud Mental y Adicciones 2026–2029, aprobado el 6 de mayo de 2026. Salud Mental Andalucía pide que el plan cuente con profesionales, financiación y plazos claros, y que sus resultados sean públicos para comprobar cómo mejora la atención en las ocho provincias.
Condiciones de vida y oportunidades de futuro
La Federación recuerda que el bienestar emocional está relacionado con las condiciones en las que se vive. Las dificultades para acceder a una vivienda, la precariedad laboral, las violencias y la soledad no deseada pueden limitar la autonomía y las expectativas de futuro de las personas jóvenes.
Por ello, reclama que la atención sanitaria vaya acompañada de políticas de vivienda, empleo digno y protección social. También pide reforzar la prevención de las violencias, la educación afectivo-sexual y el acompañamiento en los entornos digitales, con formación para familias, docentes y población joven.
La prevención de las adicciones con y sin sustancia debe formar parte de los programas educativos y comunitarios, con información comprensible sobre los riesgos y recursos de ayuda accesibles.
«Queremos que pedir ayuda tenga una respuesta y que cuidar la salud mental no dependa del lugar donde se viva. Escuchar a la juventud es también darle un lugar en su comunidad y posibilidades reales de mirar al futuro con esperanza», concluye Movil
