La Federación Salud Mental Andalucía se suma a la campaña #SaludMentalLGTBIQ+ de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, que se celebra el 28 de junio. La iniciativa, bajo el lema “La salud mental empieza donde puedes sentirte parte”, pone el foco en una cuestión esencial: los espacios seguros, el respeto, la pertenencia y el apoyo social son determinantes para el bienestar emocional de las personas LGTBIQ+.

Desde el movimiento asociativo andaluz de salud mental, la Federación recuerda que la discriminación, el rechazo, los discursos de odio y la violencia tienen un impacto directo en la salud mental. Por eso, reclama entornos educativos, sanitarios, laborales, familiares y comunitarios libres de prejuicios, donde todas las personas puedan desarrollarse con dignidad, seguridad y autonomía.

La campaña impulsada por la Confederación advierte de una realidad preocupante: las personas LGTBIQ+ presentan mayores tasas de ideación o intento de suicidio, autolesiones, ansiedad y depresión. Ante estos datos, la Federación SALUD MENTAL ANDALUCÍA defiende que las políticas públicas de salud mental incorporen de forma efectiva la perspectiva de diversidad sexual y de género, con especial atención a la prevención del suicidio, la atención psicosocial, la educación emocional y la formación de los equipos profesionales.

“Sin espacios seguros no hay salud mental. Sentirse parte, poder pedir ayuda sin miedo y recibir una atención libre de prejuicios no es un privilegio: es un derecho”, señala Movilla el presidente de la Federación.

Una comunidad que acompaña protege la salud mental

La Federación SALUD MENTAL ANDALUCÍA se suma al mensaje de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA y recuerda que la pertenencia, el apoyo comunitario y los entornos seguros actúan como factores de protección para la salud mental de las personas LGTBIQ+.

Según el informe Estado socioeconómico 2025 de FELGTBI+, un 20,9% de las personas LGTBI+ declaró no haber hecho visible su orientación sexual o identidad de género. La evidencia muestra, además, que esta visibilización depende en gran medida del entorno: resulta más fácil hacerlo con amistades cercanas que en el ámbito laboral, y especialmente difícil en centros educativos. En el caso de las personas trans y/o no binarias, el Estudio Transaludes señala que solo el 10% se ha visibilizado en todas las esferas de su vida.

El ámbito laboral sigue siendo otro espacio donde persisten barreras relevantes. Según un estudio de UGT, un 40% de las personas LGTBI trabajadoras ha sufrido algún tipo de violencia verbal en el trabajo; el 44% oculta su orientación sexual o identidad de género para encontrar empleo; y el 40% de las personas trans asegura haber sido rechazada en entrevistas por prejuicios vinculados a su identidad de género.

Por ello, la campaña #SaludMentalLGTBIQ+ pone el foco en los factores protectores: la escucha, la comprensión, el acompañamiento, la creación de redes de apoyo y la existencia de espacios donde todas las personas puedan mostrarse tal y como son. Desde la Federación se insiste en que crecer no debería significar esconderse, pedir ayuda no debería generar miedo y acceder a una atención sanitaria digna, respetuosa y libre de discriminación debe ser una garantía básica.

El movimiento asociativo de salud mental representa, en este sentido, un espacio de acogida, apoyo y participación comunitaria para personas con experiencia propia en salud mental, familiares y personas allegadas. Sentirse escuchada, comprendida y acompañada puede favorecer el bienestar emocional, la recuperación personal y la construcción de vínculos sociales más seguros.

Barreras en la atención sanitaria

El movimientoasociativo de salud mental alerta de que acudir a un recurso sanitario puede convertirse en una experiencia difícil para muchas personas LGTBIQ+ cuando existen prejuicios, falta de formación o ausencia de sensibilidad profesional. El Consejo de Europa advierte de que las personas LGBTI encuentran obstáculos específicos para acceder a servicios de salud mental por experiencias previas de discriminación, miedo a sufrirla de nuevo o desconfianza hacia los recursos disponibles.

En esta línea, el Estudio Transaludes recoge que el 40% de las personas trans y/o no binarias participantes considera que sus profesionales sanitarios no saben cómo atenderles adecuadamente, y una de cada diez señaló que el personal que les atendió consideraba que ser una persona trans o no binaria era una enfermedad.

Ante esta realidad, la Federación defiende una atención sanitaria y psicosocial libre de prejuicios, con formación específica en diversidad sexual y de género, enfoque de derechos humanos y capacidad para detectar, acompañar y derivar adecuadamente. También considera imprescindible incorporar las necesidades de las personas LGTBIQ+ en los planes y programas de salud mental, especialmente en prevención del suicidio, educación emocional, acompañamiento durante la infancia y adolescencia y formación de profesionales del ámbito sanitario, educativo y sociocomunitario.

Además, la Federación recuerda que existen recursos públicos de apoyo como la Línea 028 Arcoíris, servicio gratuito y confidencial de información y atención psicológica y jurídica para personas LGTBIQ+ que sufran odio o discriminación, disponible las 24 horas del día, todos los días del año. También está disponible la Línea 024 de atención a la conducta suicida, un recurso público, gratuito, accesible y confidencial para cualquier persona que necesite ayuda.