Con motivo del próximo Día Mundial de la Salud Mental 2025, que se celebra el 10 de octubre, SALUD MENTAL ESPAÑA lanza la campaña #EmergenciasySaludMental. Bajo el lema elegido por votación popular, “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental, la Confederación quiere este año poner el foco en los efectos psicológicos que generan las emergencias en la salud mental, tanto a nivel individual como colectivo.

La campaña #EmergenciasySaludMental está compuesta por tres vídeos y nueve infografías, donde se visibiliza cómo todas las personas podemos ser vulnerables ante catástrofes y cómo estas situaciones pueden afectar al bienestar emocional de cualquiera. Los vídeos recogen valiosos testimonios de personas que vivieron de primera mano emergencias como el terremoto de Lorca o la erupción del volcán de La Palma, respectivamente, y se dividen en tres partes: “El día en que todo cambió”“Los primeros pasos tras la emergencia” y “La ciudad y la mente: una reconstrucción”.

En este contexto, la Federación Salud Mental Andalucía quiere aprovechar el altavoz que ofrece este día para reivindicar, en el conjunto de la comunidad andaluza, las necesidades prioritarias en materia de salud mental, y para recordar que las emergencias globales —ambientales, sanitarias, económicas, tecnológicas o bélicas— no sólo destruyen infraestructuras, sino que también dejan una profunda huella emocional.

El lema de este año, “Compartimos vulnerabilidad, defendamos nuestra salud mental”, subraya la importancia de proteger el bienestar psicológico en tiempos de crisis.

Fenómenos como incendios, inundaciones, guerras, pandemias o crisis económicas no solo deterioran las condiciones materiales de vida, sino que también provocan ansiedad, depresión, trauma, pérdida de vínculos y miedo al futuro. Estos efectos son especialmente graves en la infancia y juventud, las personas en situación de pobreza, mujeres víctimas de violencia machista, refugiados y personas con discapacidad psicosocial.

Datos en Andalucía. Según la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, 480.736 personas reciben tratamiento en las Unidades de Salud Mental Comunitaria, de las cuales 92.049 son menores de edad. Una cifra que evidencia la dimensión de las necesidades de atención si se tiene en cuenta que una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida y que entre 1,5 y 2,5 por cada mil afrontará un problema grave de salud mental.

Detrás de cada número hay una historia: un adolescente que no encuentra apoyo para su ansiedad, un adulto que lucha en silencio contra la depresión, una familia rota por la falta de recursos”, señala Manuel Movilla, presidente de la Federación. “La inacción tiene un coste humano devastador: cronificación, sufrimiento, aislamiento y, en los peores casos, pérdida de vidas”, añade.

La Federación Salud Mental Andalucía reclama un compromiso real y sostenido con la salud mental en la comunidad, mediante recursos, profesionales y una red de atención accesible y humana. El movimiento asociativo andaluz, integrado por 19 asociaciones federadas, exige medidas concretas que hagan posible un sistema de atención más justo, equitativo y cercano.

Entre las prioridades, la Federación subraya la necesidad de abordar la patología dual mediante una atención integral a los problemas de adicciones y salud mental. Recuerda que continúan los problemas de “puerta giratoria” y la falta de recursos que atiendan de forma global a las personas afectadas y a sus familias. En este sentido, reclama que el futuro Plan Integral de Adicciones y Salud Mental de Andalucía se apruebe y cuente con la financiación necesaria para cumplir sus objetivos.

En materia de prevención del suicidio, la organización demanda la ejecución efectiva del Programa Andaluz 2023-2026, con especial atención al seguimiento del Código Suicidio (ContSui) y transparencia en el cumplimiento de sus medidas. “El suicidio no es una estadística: es una vida que se apaga cada 40 segundos en el mundo. Hablar de ello salva vidas”, recuerda Movilla.

Asimismo, la Federación solicita más recursos sanitarios y sociales, la apertura de comunidades terapéuticas especializadas en patología dual, el refuerzo de la atención comunitaria y una coordinación real entre salud mental, adicciones y servicios sociales. En materia de protección de derechos, pide recuperar la figura del Defensor del Paciente en Salud Mental, garantizar los apoyos necesarios para el acceso a la justicia y aplicar las voluntades anticipadas en salud mental como herramienta de respeto a la autonomía.

La atención a la infancia y juventud debe ser una prioridad, ya que el 75% de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 18 años. Se requieren programas de prevención y atención temprana en los centros educativos, así como espacios de escucha activa en el entorno comunitario. En el ámbito de la mujer y salud mental, la Federación reclama la ejecución de las medidas previstas en la Guía para el abordaje sanitario de la violencia de género en mujeres con problemas de salud mental, la creación de protocolos específicos frente a la violencia machista y recursos adaptados a las necesidades de las mujeres con problemas de salud mental, incluidos programas de atención perinatal y recursos residenciales.

Por último, el movimiento asociativo insiste en la necesidad de garantizar la sostenibilidad de las entidades sociales, mediante financiación estable que permita mantener los programas y servicios esenciales que complementan la labor de la administración. “Estos recursos llegan donde la administración no puede hacerlo, de manera flexible y cercana, y su desaparición supondría un golpe para miles de familias andaluzas”, advierte Movilla.

En palabras de Movilla, “hablar de salud mental es hablar de derechos humanos. Queremos una Andalucía que cuide, que proteja y que ofrezca oportunidades reales de recuperación. La salud mental no puede seguir siendo la gran olvidada en las políticas públicas.